Este ensayo analiza la relación entre cultura y modernidad fósil a partir de la dialéctica entre lo visible y lo invisible. Parte de la primera fotografía de una manifestación política (la del cartismo en 1848), con su multitud en primer plano y la chimenea de fábrica al fondo. Después examina cómo la fotografía y el cine han ocultado o mostrado los espacios de extracción y producción: las minas, la fábrica y su umbral. El texto discute la lectura marxista de la fábrica como «infierno» del que surgiría la emancipación. Cuestiona su teleología, su privilegio de la producción frente a la reproducción social y su economicismo. Frente a ello, defiende, con William Clare Roberts, Geoff Eley y los estudios culturales, que la clase es una experiencia social culturalmente mediada.
A partir de Trabajadores saliendo de la fábrica de Farocki, propone tres lecturas del umbral fabril: alienación, espacio político y dialógico, y rechazo del trabajo. Esta última la vincula con el operaísmo, la encuesta obrera y las luchas contra la «nocividad» del operaísmo italiano en Porto Marghera. En el epílogo, relee la oposición de Benjamin entre estetización fascista y politización comunista del arte a través de El hombre de la cámara de Vertov. Concluye que una cultura popular climática, que articule clase y clima, exige combinar la autoorganización de las clases populares con políticas públicas democráticas y ecológicas. Para ello recupera la herencia antifascista y la noción de «estructura de sentimiento» de Raymond Williams.
Pedrosa, Adriano; Mesquita, André (eds.). Historias da Ecologia: Antologia. MASP.
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