El trabajo de Anaïs Tondeur se desarrolla desde la investigación basada en la práctica artística. Como explica Annik Bureaud, con su trabajo trata de construir una nueva forma de arte político que no pretende restaurar las utopías del pasado sino involucrarse plenamente con las problemáticas actuales para reconectar a los seres humanos con su entorno (animales, plantas, rocas, agua).
Chernobyl Herbarium es un proyecto creciente que se inició en 2011. Desde entonces, cada año, Tondeur realiza un nuevo rayograma (técnica fotográfica) a partir de vegetación que creció en el área de exclusión de la Central Nuclear de Chernobyl expuesta a la radioactividad. Las imágenes se construyen por contacto cuando la luz registra su estructura sobre el material fotosensible. En este proceso, el cesio-137 y el estroncio-90, que todavía impregnan la planta, también participan en el revelado de la imagen, de manera que es la propia vegetación la que testimonia su pasado. Por este motivo, los títulos de las imágenes incluyen el nivel de radiación presente en cada una y deben almacenarse en una caja de plomo. Además de las copias de exposición el proyecto se materializa en una publicación en la que Tondeur colabora con el filósofo Michael Marder donde imagen y texto se entrelazan.




